El Tribunal de las Tradiciones en El Libro de los Secretos

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El Concilio de las Nueve Tradiciones juzga a los suyos: tribunales, crímenes, Marcas en el Avatar y Gilgul en El Libro de los Secretos de Mago 20.

Tarde o temprano tu cábala cruza una línea. Quizá murió alguien que no debía morir, quizá alguien pactó con lo que vive al otro lado, o quizá solo humillaste al Maestro equivocado. En Mago: La Ascensión nada de eso acaba en un juzgado de Durmientes: acaba en un Tribunal. El Capítulo Cuatro de El Libro de los Secretos, el gran anexo de Mago 20º Aniversario, desmonta cómo el Concilio de las Nueve Tradiciones Místicas juzga a los suyos, y es de esas secciones que convierten una crónica de magia en una crónica política.

El Tribunal: cómo juzga el Concilio a los suyos

El principio es antiguo y muy sencillo: el juicio de los pares. Un mago debe ser juzgado por otros magos, por gente que entiende —mejor o peor— lo que significa haber Despertado. Ya se encargan la Paradoja, las facciones rivales y la furia de las masas de repartir castigo por su cuenta; el Concilio reclama para sí lo demás. De ahí que los Tribunales sean asuntos solemnes, de fundamentos literalmente medievales, con jueces de rango Maestro escogidos por su reputación de sabiduría. Las pruebas se presentan con Magia, claro. Y alterarlas (o alterar a los jueces, o a los testigos) se paga siempre más caro que el crimen que se estaba juzgando.

Tres tribunales para tres tamaños de problema

Casi siempre cada Tradición se gobierna sola. Si una bruja Verbena se desmadra, son los ancianos Verbena quienes deciden qué hacer con ella, y su justicia tiende a ser dura y a apoyarse en las Viejas Costumbres. Eso es un Tribunal de Audiencia: asunto interno de cábala, Capilla o Tradición. Cuando el daño salta de una Tradición a otra se convoca un Tribunal del Concilio, con representantes de cuantas puedan acudir; hoy muchos comparecen por proyección astral, por clarividencia o, sencillamente, por teléfono y chat. Y para lo que puede salpicar a todos queda el Tribunal de Coalición: tres miembros de cada Tradición como mínimo, mucha formalidad y ninguna prisa.

Qué es un crimen cuando eres un mago

Los magos no pueden medirse con la vara moral de un mortal corriente, y el libro lo asume sin remilgos. Las ofensas menores (robo, cobardía, vagancia, actos pequeños de crueldad o vandalismo) se resuelven en casa y a veces se ignoran: si el Concilio persiguiera cada falta, todos serían culpables. Los crímenes mayores son otra cosa: asesinato, Infernalismo, traición, perjurio, imprudencia que pone en peligro a multitudes, engaño, violación. Y ahí está la gracia de la lista: lo que un grupo perdona otro lo castiga a conciencia. Un Verbena nórdico puede ser destrozado por cobardía y apenas amonestado por faltar al respeto; su equivalente Eterita saldría indemne de lo primero y pagaría lo segundo.

Del terapeuta al Gilgul

La escala de castigos es larga y muy jugable. Abajo está la Censura y su versión moderna, la Redención: libertad condicional, terapia y una misión que aprovecha justo el defecto del reo —al ladrón se le suelta a robar a la Tecnocracia, al embustero se le emplea de espía—. Luego vienen el Desagravio, que obliga a pagar siete veces el coste del daño; la Servidumbre, siete años clásicos al servicio del agraviado; la Ordalía, que es tortura por su nombre extraoficial y que cada Tradición administra a su modo. Y arriba del todo, el Ostracismo, la Interdicción (sentencia de muerte en ausencia, la que cayó sobre Voormas) y el Gilgul: romper el Avatar, dispersar el alma y borrar el lugar del condenado entre los Despertados.

La Marca que todo el mundo ve

El castigo más habitual, sin embargo, es también el más cotidiano: una señal mística grabada a fuego en el Avatar del infractor, con un símbolo distinto para cada cargo (cobardía, engaño, traición, robo, lascivia) y una duración que va de un mes a nueve años o más. Los Adeptos Virtuales tienen la suya para quien se comporta mal en la Red Digital; los Eteritas prefieren publicar los crímenes del reo en sus revistas científicas. En mesa se traduce en algo muy concreto: penalizadores de –1 a –5 en tiradas Sociales, Trasfondos y Méritos relacionados, según el cargo, la duración y quién esté mirando.

Es material de trama puro. Un solo Tribunal te da acusación, alianzas, chantajes, un duelo por juicio de combate y una Marca que tu personaje arrastrará durante meses de crónica. Tienes todo el sistema desarrollado, junto con la justicia tecnocrática y la de los Oficios Dispares, en El Libro de los Secretos, disponible en papel (con copia digital gratuita incluida) y en formato digital.

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