Los Kami en Umbra: La Sombra de Terciopelo

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Los Kami, los elegidos a dedo por Gaia, en Umbra: La Sombra de Terciopelo para Hombre Lobo 20.º Aniversario

En el Mundo de Tinieblas, cruzar la Celosía es sólo el principio. Umbra: La Sombra de Terciopelo, el atlas del mundo espiritual para Hombre Lobo: El Apocalipsis 20.º Aniversario, te lleva de la Penumbra al CiberReino y de Pangea a Érebo. Pero guarda su capítulo más raro para el final, porque entre tanto reino y tanto espíritu viven unas criaturas que no son ni una cosa ni la otra: los Kami, los elegidos a dedo por Gaia.

Los elegidos de Gaia

Un Kami no es un espíritu metido dentro de un cuerpo, y ésa es la distinción que el libro te repite hasta que se te queda grabada. Los Fomori del Wyrm y los Drones de la Tejedora son fusiones, vínculos, posesiones. Un Kami es carne, madera o piedra llena del amor de Gaia. Antes no había nada especialmente espiritual en ellos: eran gente, salamandras, piedras o el concepto del Viento del Norte. Y un día la diosa les dio un trabajo.

El capítulo arranca con los Documentos de Canaan: un paquete sin remitente entregado en 2005 a un Consejo Tribal de Caminantes Silenciosos, lleno de cartas en al menos veintinueve lenguas humanas, todas hablando de los Kami. El hombre que lo entregó se desvaneció en cuanto soltó el bulto. Desde entonces esos fragmentos circulan por la Nación Garou y son, en la práctica, el mejor puñado de ganchos argumentales que te puede caer encima en una tarde.

Nadie obliga a un Kami

Aquí está el detalle que le da la vuelta a todo: ningún Kami entra en servicio sin quererlo. Ni siquiera los que nacen de cosas sin consciencia reconocible. El aspirante escoge, celebra su propósito y acepta la carga. Una planta renuncia a la libertad de la no consciencia y asume el peso del pensamiento, la duda y la mortalidad. Es un sacrificio, y por eso los Kami no tienen resentimiento ni remordimientos, aunque a veces lamenten lo que su deber les obliga a hacer.

El proceso es lento y necesita un lugar de pureza, que para un humano suele ser interno. Uno de carne puede tardar una década en florecer; los Kami territoriales (una bahía, una ladera, un parque entero) más de un siglo. Cuando por fin ocurre, breves milagros locales anuncian el nacimiento: fertilidad absurda, enfermedades que se evaporan, depredadores echados junto a sus presas.

Un propósito y un tabú

Cada Kami tiene un contrato con la propia Tierra, y todo contrato trae letra pequeña. Se llama Geas, y es una restricción que no puede desobedecer. Las hay sencillas, como no comer nada en cuya preparación no hayas participado, y las hay activas, del estilo de impedir que abran los nuevos astilleros. Romper el tabú cuesta uno o varios Poderes Kami, y a menudo sólo enmendar el error devuelve lo perdido. Para quien no era autoconsciente antes de la bendición, romper su Geas puede significar perder al elegido para siempre.

Piel humana, pellejo animal, corteza y asfalto

El libro trae nueve Kami listos para soltar en tu crónica, y su variedad es el argumento. Agatha Prim es una veterinaria de Oklahoma que cuida de cualquier cosa que no sea una persona y que, sin saberlo, acelera la floración de otros Kami. Primo Conejo hace de correo entre los Roehuesos del norte de Filadelfia y un nido Ratkin de Camden. Ramabaja es un árbol cuyo Geas es dar hospitalidad a los amigos y refugio incluso a los enemigos. Y La Uno-Doble-Cero es una autopista de California que oyó llorar a las secuoyas y empezó a tirarles árboles encima a los camiones madereros hasta que la industria no aguantó el escrutinio.

Y casi todo el mundo los quiere muertos

Ser el favorito de Gaia sale caro. El Amalgamado de Desarrollo Neogenético exhuma lo que llama Cunas Aberrantes, convencido de que los Kami territoriales en ciernes esconden cepas nuevas de licantropía. El Wyrm bendice a Fomori animales con la capacidad de oler y devorar proto-Kami. Y hay un motivo frío detrás: un Kami que perece antes de transformarse vale entre uno y cinco puntos de Gnosis para quien se lo coma. Tienes el capítulo entero, con sus Poderes y sus reglas de creación, en Umbra: La Sombra de Terciopelo, disponible en papel y en digital.

Lleva a tu manada al otro lado del espejo y decide qué hace cuando Gaia elige a alguien que no es un Garou.

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