Los Nosferatu en Saber de los Clanes
Trece Clanes se cuentan a si mismos en Saber de los Clanes. Baja a las madrigueras de los Nosferatu, entra en SchreckNet y aprende a temer a los Nictuku.
Hay un capítulo de Saber de los Clanes que no te recibe: te echa. Antes de contarte nada, el Nosferatu que narra estas páginas te pregunta si has venido solo a ver lo feo que es y te avisa de que los secretos se pagan. Así funciona este suplemento de Vampiro: La Mascarada 20.º Aniversario: cada Clan se cuenta a sí mismo con su propia voz, y la de las Ratas de Alcantarilla es la única que no endulza nada.
El Clan que sabe lo que hay en la oscuridad
Los Nosferatu llevan la Maldición más evidente de la Sangre escrita en la cara, y el libro se niega a tratarla como una tragedia. Perder un rostro bonito, te dicen, es poco al lado de paralizarse ante la belleza o volverse loco. A cambio obtienen algo enorme: si nadie te ve como amenaza ni como igual, nadie se calla delante de ti. Ese es el negocio del Clan.
Una historia hecha de cuentos de hadas
El narrador te lo advierte: cuando un Nosferatu habla de historia, en realidad habla de leyendas. Cuenta que Zillah Abrazó a un cazador solitario para tener un aliado limpio de politiqueo; que aquel cazador, condenado a no volver a sentir la tierra, cayó sobre su Sire y fracasó; y que Caín, en vez de destruirlo, retorció su cuerpo hasta que pareciera el monstruo en el que se había convertido. De ahí salieron los Nictuku, encargados de purgar a los Vástagos de la faz de la Tierra.
Pero el Clan de esta noche no desciende de ellos, sino de la Madre: una lavandera Abrazada por despecho que resultó ser una espía de renombre, se alió con Zillah e hizo del guardar secretos el oficio de toda su descendencia. Hay incluso un romance descartado con Arikel, fundadora de los Toreador, que el narrador despacha con una carcajada. Tres versiones incompatibles y ninguna comprobable: justo el material con el que se construye una crónica.
El imperio del que nunca oíste hablar
Cada Clan presume de su edad de oro y los Nosferatu tienen la suya, solo que nadie la cuenta. Dominaron un territorio mayor que toda Europa en las zonas profundas de África, cobrando tributo a aldeas que los veneraban como demonios del bosque a los que apaciguar. No gobernaban a la vista: protegían y se alimentaban a la vez. La expansión europea se lo llevó por delante, y el Clan se replegó a las ciudades industriales. Allí encontró algo mejor: alcantarillas, túneles de metro y catacumbas, un mundo entero construido justo donde nadie miraba.
Madrigueras y charcas de cría
El libro llama madrigueras a esos dominios subterráneos: laberintos con tramos deliberadamente inmundos para disuadir visitas, pero también con paredes talladas y cuevas de cristales minerales a las que ningún Toreador ha bajado jamás. En cada una hay charcas de cría, aguas contaminadas con Sangre del Clan para que ratas y cucarachas se conviertan en Ghouls y en enjambres de espías. Donde no se puede excavar, la madriguera se vuelve una red de pisos francos que rota semana a semana.
SchreckNet, la red profunda de las alcantarillas
Vivir entre la basura no significa renunciar a la tecnología. SchreckNet es el sistema de Internet profunda que un Nosferatu de Nueva York montó para el Clan, con algoritmos que cruzan datos hasta componer el retrato de quién hace qué en cada ciudad. Se entra con contraseñas que cambian, y al Nosferatu mal visto dejan de llegarle las nuevas. Los más jóvenes la llaman Filthbook. A veces dejan asomarse a otros Clanes, que rara vez se dan cuenta de lo poco que ven.
Etiquetas para quien detesta las reuniones
Las facciones del Clan son redes de contactos más que sociedades. Los Bestiales abrazan lo animal hasta volverse irreconocibles para los suyos; los Caracueros prolongan el terror de sus víctimas porque se creen los monstruos de la noche; las Cleopatras fueron hermosas y acabaron Abrazadas como castigo; los Pieles se disfrazan de humanos hasta que la vigilancia moderna los borra en silencio. Cada etiqueta es una campaña esperando a que alguien la juegue.
Los Nictuku, el secreto que nadie quiere
Queda el reverso de saberlo todo: sabes lo que espera ahí abajo. Nadie sabe si los Nictuku son Antiguos reales o un cuento para asustar Neonatos, pero lo que se le enseña a cada Chiquillo es siempre lo mismo: si te topas con algo oscuro y profundo en las tinieblas, corre. Saber de los Clanes reúne trece capítulos como este, en físico o digital, con historia, facciones, conceptos de personaje, Méritos y Disciplinas Combinadas de cada Clan.
¿Quieres estar al tanto de nuestras novedades? Suscríbete al boletín que encontrarás al pie de nuestra web y entérate antes que nadie.