Medianoche, el espíritu familiar de En malas compañías

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Un gato negro viaja solo hasta Madrid para sacar a su bruja de la Cárcel de Corte. Medianoche, el espíritu familiar de Villa y Corte: En malas compañías.

Madrid, reinado de Felipe IV. Entre alguaciles, porteros y soplones se mueve un testigo al que nadie mira dos veces: un gato negro con motas blancas. Se llama Medianoche y, en En malas compañías (la comedia de Miguel Ángel Ruiz para Villa y Corte), es lo más parecido a un héroe que hay en toda la aventura. Porque Medianoche no es un gato: es un espíritu familiar, y lleva sirviendo el tiempo suficiente como para saber lo que vale un buen amo.

Medianoche, el familiar que se cuela en tu partida

Un gato con la mirada demasiado humana

Los jugadores pueden cruzarse con él como con cualquier otro callejero de la Villa, pero pronto notarán que hay algo en sus ojos que no encaja con un simple felino. Medianoche no los perderá de vista: los vigilará a distancia, evaluando en silencio si merecen su confianza. Es un aliado extraordinario que no blande acero, pero que abre puertas, escucha conversaciones en las sombras y guarda más de un secreto. El verdadero reto para la mesa será entenderse con él: comprende el castellano perfectamente, pero no puede articular palabra, por lo que el grupo tendrá que agudizar el ingenio si quiere descifrar lo que intenta decir antes de que sea demasiado tarde

Una comedia con maldición pagana

Medianoche es la puerta de entrada a un viaje que arranca en la Villa y baja hacia lo profundo del Valle de los Peñascos, en pleno corazón de Euskadi. Allí, tus personajes tendrán que vérselas con las consecuencias de una maldición pagana y decidir, si lo creen conveniente, cómo restablecer el equilibrio entre las viejas costumbres y las nuevas. Es una comedia pensada para personajes con cierta experiencia, con al menos uno de origen vizcaíno natural de Barrualdean, y en el grupo conviene que haya quien domine las armas o la magia. Su desarrollo largo la convierte en un arranque estupendo para toda una campaña, o incluso en una pequeña novela en sí misma; y aunque transcurre en tiempos de Felipe IV, se traslada sin complicaciones a cualquier otra época que te venga bien.

Villa y Corte, el Siglo de Oro a golpe de ropera

Si aún no conoces la línea, Villa y Corte te sienta en el Madrid de los Austrias: hidalgos sin blanca, sacristanes con más joyas de las que debieran y una capa de lo sobrenatural asomando entre los tapices. En malas compañías es una de sus comedias, con esa mezcla tan suya de intriga, humor y aventura. Y en su centro, un gato de pocas libras dispuesto a lo que haga falta por cariño: eso es toda la comedia en una sola imagen.

Tienes Villa y Corte: En malas compañías en formato físico y digital en nuestra web, lista para llevar a Medianoche a tu mesa.

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