El Hambriento en Apocalypse Keys
El Hambriento es el libreto más monstruoso de Apocalypse Keys: un agente de DIVISION que devora para seguir vivo y anhela consumir justo a quien más ama.
El fin se acerca. Cosas extrañas aúllan en los límites de la realidad y buscan cómo entrar, y las antiguas Puertas de Poder son la grieta por la que pretenden colarse. En Apocalypse Keys, el juego de Rae Nedjadi, tú y tu mesa sois lo único que se interpone: agentes monstruosos de DIVISION, una organización dedicada a comprender lo místico y proteger un mundo que finge que no existís. De los siete libretos que ofrece el manual, hay uno que inquieta incluso a sus propios compañeros de equipo. Se llama El Hambriento.
El Hambriento, el monstruo que anhela consumir y ser consumido
«Hay un hambre sin fin que asola mi cuerpo», empieza su libreto. «Encarno la amenaza y el vacío del apocalipsis. Mi poder es íntimo, transformador y desgarrador. Mi corazón anhela consumir y ser consumido». Con ese puñado de líneas, Apocalypse Keys te entrega un personaje que es depredador y presa al mismo tiempo: su hambre le da poder para cazar, pero también lo retuerce y lo empuja, sesión a sesión, hacia el abismo.
Lo que devoras te define
La pregunta única del libreto lo decide casi todo: ¿de qué te alimentas y qué restos dejas atrás? Puedes alimentarte de sangre y carne humana y dejar tras de ti más hambre como la tuya. De deseo y esperanza, y sembrar una adicción incontrolable al placer o al dolor. De memoria y sueños, y soltar al mundo sombras problemáticas del subconsciente. De monstruos y miedo, dejando maldiciones volátiles. O de magia y secretos, abriendo grietas en la realidad. Elegir una u otra cambia por completo el sabor de tu personaje y sazona todas sus acciones.
Lo mismo pasa con la apariencia: una sonrisa inquietante que no revela nada, una cicatriz de quien más te amaba, un collar destrozado que jamás te quitarás. Detalles pequeños que, en la mesa, pesan como losas.
Un hambre voraz e incontenible
Su acción inicial es exclusiva: ningún otro libreto puede aprenderla. Cuando te rindes al hambre, describes cómo se transforma tu cuerpo y de qué te alimentas, gastas fichas de oscuridad y tiras. Con un resultado alto atenúas lo peor y solo tomas lo necesario: tu forma se vuelve más humana y borras un Estado, o eliges de quién preferirías alimentarte y ganas un Lazo con esa persona. Al desbordarte, en cambio, tus dientes crecen sin fin y la humanidad se aleja; puedes preguntar al Guardián qué pide a gritos el Heraldo que llevas dentro. Y con un fallo pierdes el control por completo, y el Guardián describe cómo tu cuerpo se retuerce en formas obscenas.
Tres Estados y tres huecos por llenar
El Hambriento lleva la cuenta de su desgaste de un modo propio. Empieza con tres Estados -Furioso, Solitario y Lascivo- en lugar de los cuatro habituales, pero tiene tres casillas vacías para Estados de hambre que se crean y se reemplazan en juego. Si nunca creas ninguno, bastan tres marcas para alcanzar tu Punto de inflexión; si los llenas todos, harán falta seis. El hambre, por cruel que sea, te concede tiempo para sentir más hondo antes de caer.
Intimidades crueles
Sus acciones viven en la piel. Contempla el abismo de mi corazón te deja mostrar a otro personaje cómo el hambre te rompe y susurrarle que deseas devorarlo sin dejar restos. Recuerdo tu sabor convierte a tus víctimas en una conciencia única que reconoce a los PNJ y las Facciones que te encuentras. Tu atento servidor abre la puerta a crear un esclavo, un acto sin ningún desenlace bueno. Y La pureza de mi reflejo encierra en DIVISION a un doble que te ama y que muestra en su carne el horror que escondes.
Hasta que solo quede el hambre
La acción más temeraria del libreto te da un Reloj del Juicio Final propio, de cuatro secciones, llamado Solo queda el hambre. Cada vez que cedes a la desesperación y te alimentas de ti mismo, avanza. Cuando se llena, el Misterio en curso se aparta: te conviertes en el próximo Heraldo del apocalipsis, emerges de una antigua Puerta de Poder con un nombre nuevo y tus compañeros tendrán que lidiar contigo. Después, se retira el personaje.
Es el libreto para quien quiera ser innegablemente monstruoso sin renunciar a la emoción y la intimidad. El horror corporal manda, así que conviene apoyarse en las herramientas de seguridad que el propio manual explica antes de empezar.
Tienes el manual en papel y en digital, y en cuanto lo abras en tu mesa tocará decidir qué estáis dispuestos a devorar.
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